La Unión Europea y el Mercosur, algunos aspectos en momentos de crisis

La crisis que azota a Europa y a la Unión Europea (UE) puede entenderse desde varios puntos de vista; por un lado varios analistas y políticos aseguran que es producto de la falta de una integración fiscal y económica que debiera haber acompañado la integración monetaria. Sin embargo para otros, esto significaba en su momento, una pérdida aún mayor de la soberanía de los países miembros de la UE; por lo que pese a estar en discusión, solo fue aprobado en 1999 la unión monetaria.
Por otro lado algunos especialistas afirman que una conducción más democrática de los temas que afectan a la UE en general y a los distintos países en particular (como por ejemplo el económico o las distintas y posibles salidas de la crisis) hubiera asegurado una resolución menos violenta y resultados menos drásticos para los países más comprometidos.
La salida de la crisis impulsada hoy por Alemania y Francia tiene también por un lado a sus promotores y por otro a sus detractores con argumento más o menos similares. Es decir: quienes la apoyan aseguran que una mayor integración es la única manera de armonizar la relación entre los países y quienes la critican, lo hacen con el argumento de que la nueva integración impulsada atenta contra la soberanía de los países miembro.
Al otro lado se encuentra el Mercosur y el pedido de ingreso al bloque de Ecuador y Venezuela, hacia quienes, según Telesur, se comprometió la XXXII Cumbre, en trabajar para el ingreso de ambos mediante; un grupo de trabajo en el caso de Ecuador y una comisión de alto nivel en el caso de Venezuela. La presidenta argentina Cristina Férnandez, quién tendrá durante los próximos seis meses la presidencia pro témpore del bloque regional; aseguró, según Telesur, que “Tenemos que tener una visión que vaya más allá de lo comercial, debemos apoyarnos regionalmente para saber que todos tenemos que protegernos".
Más allá de pueda parecer algo ambicioso, esta consigna puede ser entendida como algo esencial al momento de pensar cuales debieran ser los parámetros por los cuales transita esta cooperación regional, mucho más, en tiempos de crisis. La relación de los países, en cuanto a los objetivos perseguidos por el Mercosur, debe basarse en un apoyo que trascienda lo comercial y económico y pase a observarse también y con la misma magnitud, en ámbitos culturales, políticos y sociales.
Con estas características podría llegar a esperarse una mayor solvencia y estabilidad regional desde el punto de vista de que una integración como la mencionada, es probable, otorgue una mayor capacidad de resolver asuntos regionales complejos (como por ejemplo la crisis que vive hoy Europa) en conjunto y con la menor repercusión posible para todos los países.
Una de las características que llama la atención de la crisis europea es la visión con la cual se abordan los problemas de deuda de los países más comprometidos, y como las mismas definen la aplicación de políticas que no sólo son resistidas por la población y los gobiernos, sino que generan una desestabilización, en algunos casos importantes, como la dimisión de presidentes o la caída estrepitosa del partido gobernante en la competencia en las urnas. Sin embargo son políticas de ajuste que son impulsadas por los gobiernos de los propios países (por lo menos de los más poderosos) de la UE y sus organismos como la única solución posible a la crisis. La principal crítica que se efectúa por parte de quienes resisten estas políticas es la pérdida de soberanía de los gobiernos nacionales, frente a, por ejemplo, los organismos económicos de la UE.
Con esto, las políticas aplicadas y los nuevos lineamientos para el futuro parecerían no preocuparse por algunos aspectos referidos a la protección de los ciudadanos y sus gobiernos democráticos, por lo menos para los países más comprometidos. En el primer caso y mediante los ajustes fiscales, la población aparece cada día más expuesta y vulnerable a los efectos de la crisis, y como si esto fuera poco los gobiernos nacionales ven atacada su soberanía al momento de querer implementar medidas que no son aceptadas por los países más poderosos de la UE. En el segundo caso, las reformas que impulsan con fuerza tanto Francia como Alemania, son entendidas por varios países como una intromisión en los asuntos nacionales de los mismos, en temas que concluyen, debieran resolverse fronteras adentro y no a un nivel macro en la UE.
Y es que en el tránsito de esta crisis, las soluciones parecen agotarse en los lineamientos planteados a futuro por los países más poderosos del bloque. Estos lineamientos sin embargo parecen encontrarse alejados de una consigna que contenga conceptos como protección entre y para todos los países, por lo cual son resistidos por varios de los mismos, entre otras cosas, por su intromisión y pérdida de soberanía y según Telesur sólo 17 de los 27 países de la UE, estarían dispuestos a aceptarlos.
Con este telón de fondo, parecería lógico establecer algunas políticas de integración dentro del Mercosur que, como menciona la presidenta argentina, traspasen los comercial y se vinculen con una protección regional e integral de los países. La situación actual de la UE pese a su integración regional y ejemplar por varios años, demuestra que las salidas propuestas tienen un tinte que dejan entrever soluciones no tan ejemplares.

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