Fragmento de un Ensayo sobre dominación del pensamiento

Introducción



Lo más interesante de la dominación del pensamiento, no es el pensamiento en sí, sino lo que nos han hecho creer, sobre el mismo. A la dominación del pensamiento opondré lo que entiendo es, el verdadero pensamiento dominante


Qué tal si nos paráramos en las antípodas de esa dominación con esa misma postura, o mejor aún, con la certeza de que dicho pensamiento no es hegemónico, sino todo lo contrario; y más aún, sabiendo y estando conscientes de que nos han dominado, y a nuestras ideas, haciéndonos creer que existe un pensamiento único, irrevocable, imposible de cambiar. Con esto y desde las últimas grandes caídas de los diferentes procesos que pusieron al hombre, como especie, en otro nivel y lo vieron desde otra perspectiva (1) y ante la imposibilidad de los procesos actuales de tener un alcance mundial con esta visión diferente y por ende de luchar a nivel global contra ese pensamiento dominante, es que este último no ha encontrado una resistencia que lo sofoque o lo frene en su afán de dominación.

Este ensayo tratará de demostrar como ese pensamiento dominante no es tal, sino que lo que existe es una dominación del pensamiento y como en realidad, lo verdaderamente dominante, es todo lo contrario, es decir, que el verdadero pensamiento dominante es otro y otro muy diferente y que sí abarca a toda la humanidad y también la domina, pero desde otra visión de la dominación. Digamos desde una visión no de hombre a hombre, sino que la podríamos llamar de naturaleza a hombre (2) , al igual que estamos dominados por la necesidad de comer y dormir. Con esto trataré de refutar lo dominante de la supuesta hegemonía del pensamiento, ya que desde esta perspectiva mostraré no solo que no existe dicha hegemonía, y que en realidad eso es lo que nos han hecho creer, sino que además, esa dominación natural, antes mencionada, se para sobre bases muy diferentes al supuesto pensamiento dominante, colocando al ser humano en otro lugar y por ende viendo al mundo desde otra perspectiva.
Si nos paramos en la lucha ideológica, que en última instancia es lo que nos hará sobrevivir como especie, ya que de la misma dependerá nuestra visión del hombre y del mundo, cómo nos paremos frente a la supuesta hegemonía del pensamiento es clave si queremos derrumbarla (3) , si queremos comenzar con ventaja o desventaja esta lucha; que de cualquier manera e indefectiblemente, inminentemente nos llevará a la liberación. Nos llevará a ese ideal abstracto del cual la gran mayoría formamos parte, por el solo hecho de ser una especie y por ende vernos como tal y tener la necesidad de conservarnos como tal.

Más allá de las grandes diferencias que pueden existir dependiendo de factores culturales, sociales, políticos, históricos, etc. me refiero a un ideal o concepción o modelo (al estilo de los tipos ideales de Weber) del cual todos formamos parte, al cual la mayoría quiere alcanzar y con el cual la mayoría se sentiría identificado si fuese una opción real y plausible de construir ( este punto será desarrollado a lo largo del ensayo).Un ejemplo vago pero que da cuenta de este ideal, sería imaginarse una encuesta mundial en la cual se preguntara cuales son las necesidades básicas que deberían tener cubiertas los seres humanos. Seguramente e independientemente de la cultura, la educación, el nivel socio-económico y otras tantas variables, la respuesta no variaría demasiado de continente en continente, y esto, este punto de encuentro mundial, por llamarlo de alguna forma con respecto a temas centrales de los cuales depende la sobrevivencia de la especie (así como también tantos otros que seguramente encuentren un punto de contacto más allá de las grandes diferencias) es lo que nos han tapado con la dominación del pensamiento y su imposición hegemónica. Es decir nos han distorsionado esos lazos que nos unen como especie, esa dominación natural que tiene sus características comunes en todos los seres humanos. Esta última es la que hace que compartamos esa idea general sobre cuáles son los aspectos más importantes (como especie) y es a su vez, la que ha sido sustituida por esa hegemonía que coloca a los seres humanos unos lejos de los otros, cuando no unos contra otros y contra la naturaleza.

Esta dominación natural a la que me refiero y este ideal que menciono están pautados por las características más naturales que posee el ser humano, las cuáles a su vez han hecho que este haya podido sobrevivir como especie. Es decir el ser humano posee cualidades que le han permitido desarrollarse y vivir en sociedad, que le han permitido un entendimiento con sus iguales para avanzar y no para exterminarse como especie. Estas cualidades se encuentran muy alejadas de algunas características que dominan hoy el pensamiento y que varios autores se han encargado de diseminar, para explicar el comportamiento de la humanidad en general.
De esta manera trataré de poner en tela de juicio el supuesto pensamiento dominante y sus bases y por oposición resaltaré lo que creo son las cualidades que le han permitido al ser humano progresar como especie (4) , las cuáles constituyen a su vez la base del verdadero pensamiento dominante.
Sin embargo cabe aclarar que este ensayo no se tratará ni versará sobre posibles soluciones específicas dentro de una corriente que lucha contra la hegemonía del pensamiento, sino que tratará de exponer algunas de sus grandes carencias como insumo para el proceso de liberación del pensamiento.







De la concepción del ser humano

Trataré de exponer aquí sobre algunos aspectos que están relacionados con la concepción del ser humano, con el ideal o la visión que el ser humano tiene de si mismo. Es decir como este se ve, como se concibe y por ende como ve al resto de su especie.
Diría para comenzar que: la gran mayoría de los seres humanos somos solidarios, éticos y morales; pero por alguna razón, esta visión, no parecería en principio la más clásica o la más común; y seguramente la mayoría de los lectores tenga serias dudas sobre esto y buenos argumentos para discutir tal aseveración. Es que como en el resto de los puntos que trataremos, existe una dominación del pensamiento sobre algunas características del hombre, que no se asemeja al descrito con anterioridad. Pero al mismo tiempo y también como en el resto de los capítulos trataré de demostrar que ese supuesto pensamiento dominante no es tal y que en realidad; las bases sobre las que el ser humano ha construido durante milenios diferentes formas de organización para vivir y sobrevivir, se asemejan más a una descripción solidaria, ética y moral, que a cualquier otra.

Partiré de la base entonces de que la visión hegemónica, que existe hoy, sobre como el hombre se concibe a si mismo y por ende como se coloca frente a su especie, no estaría pautada por adjetivos como solidaridad, cooperación, conservación, interés colectivo, ética, moral, etc. Sino más bien con adjetivos como: codicia, interés particular, egoísmo, avaricia, desinterés, etc.
Desde la visión de muchos autores, el ser humano posee algunas características que son propias de la especie y que condicionan su comportamiento con los demás. Tal vez los más destacados con respecto a la definición de varias de las características del ser humano que parecerían estar hoy muy relacionadas con las dominantes a nivel global, sean Hobbes y Maquiavelo.

“Qué es derecho natural. El DERECHO DE NATURALEZA, 10 que los escritores llaman comúnmente jus naturale, es la libertad que cada hombre tiene de usar su propio poder como quiera, para la conservación de su propia naturaleza, es decir, de su propia vida; y por consiguiente, para hacer todo aquello que su propio juicio y razón considere como los medios más aptos para lograr ese fin”. Hobbes, T. (1651) Leviatán. Recuperado: 2011, 14 de enero. En: http://isaiasgarde.myfil.es/get_file/hobbes-leviat-n.pdf


“De la igualdad procede la desconfianza. De esta igualdad en cuanto a la capacidad se deriva la igualdad de esperanza respecto a la consecución de nuestros fines. Esta es la causa de que si dos hombres desean la misma cosa, y en modo alguno pueden disfrutarla ambos, se vuelven enemigos, y en el camino que conduce al fin (que es, principalmente, su propia conservación, y a veces su delectación tan sólo) tratan de aniquilarse o sojuzgarse uno a otro”. Hobbes, T. (1651) Leviatán. Recuperado: 2011, 14 de enero. En: http://isaiasgarde.myfil.es/get_file/hobbes-leviat-n.pdf


“Hablando ín genere, puede decirse que los hombres son ingratos, volubles, disimulados, huidores del peligro y ansiosos de ganancias” Maquiavelo. N, (1513). El Príncipe, (Prim. Ed.) Buenos Aires; Mariano Mas.

“Y obsérvese que si todos los hombres fueran buenos este precepto sería detestable. Pero cómo son malos, no observarían su fe respecto al príncipe…tampoco el príncipe está obligado a cumplir la suya…..” Maquiavelo. N, (1513). El Príncipe, (Prim. Ed.) Buenos Aires; Mariano Mas.



Cabe señalar que no se compara las obras de estos autores, ya que ambos tuvieron visiones diferentes y escribieron en contextos, situaciones y con fines muy distintos, pero no por esto se puede dejar de señalar algunos aspectos generales que enmarcan la manera de actuar del ser humano, basándose en sus características naturales (según los propios autores) aunque cabe de nuevo señalar que tampoco en este punto existe comparación alguna entre ambos.

Tomando como ejemplo las obras de estos autores y su visión sobre algunos de los determinantes del accionar de los seres humanos, y tomando lo que entiendo es hoy la visión “dominante”, parecerían aparecer algunos puntos de contacto. Es así entonces que el ser humano se encuentra sesgado a tener un comportamiento en donde el mismo no se estaría colocando en el centro como tal. Es decir en situaciones y contextos diferentes y por razones y necesidades diferentes, el ser humano, parece, se encuentra persiguiendo el interés particular y la satisfacción propia de sus necesidades por encima del resto, dejando de colocarse en el centro como especie y pasando a colocarse en el centro individualmente, dejando de lado así aspectos claves como su propia conservación y la del medio que lo rodea. En este punto particular es que tomo estos ejemplos para dar una idea de lo que entiendo hoy día como pensamiento dominante, creo que las definiciones de ambos autores en varios pasajes de “El Príncipe” y “Leviatán” dan cuenta de gran parte de la visión existente hoy día sobre el ser humano, sus ambiciones y las formas de satisfacer sus necesidades. Con esta visión entonces, deja de tener en cuenta a sus pares, para conservarse a si mismo.
Estas visiones por alguna razón forman parte del pensamiento “dominante” hoy día y ponen realmente en duda el real y verdadero comportamiento humano, que se encuentra apoyado sobre bases muy distintas al interés particular y al desinterés por la especie y la naturaleza. Esta bases dominantes por naturaleza en la mayoría de los seres humanos y de las cuales (como ya hemos mencionado) casi todos tenemos aunque sea una mínima idea, son las que han hecho que la especie humana haya podido existir durante miles de años pese a las más diferentes exigencias que ha debido superar. Con esto quiero decir que la raza humana, como toda especie, posee una razón, conciencia, idea o naturaleza, que determina que la misma no se autodestruya, esto es lo verdaderamente dominante en el pensamiento a nivel global, esto es lo que la dominación del pensamiento de alguna manera se ha encargado de ocultar.
Estas concepciones y teorías del ser humano funcionales (5) al pensamiento dominante, repercuten en un ideal que se extiende a nivel global, pero que no es absoluto y colocan al hombre como un ser egoísta con sus iguales, despreocupado por sus pares y sus carencias y ajeno al medio que lo rodea y lo sustenta. Esto afecta tanto su visión de la especie, como su visión y lugar dentro de la sociedad y la naturaleza, afectando así ámbitos como la política, la economía y la sociedad, en general.
Esta visión que repercute en todos los ámbitos de su vida y por tanto en la estructura que conforma como sociedad, no es absoluta y sus diferencias son notorias entre las diferentes culturas a nivel global. Pero a pesar de esto si parecería claro que el hombre se encuentra signado, o se reconoce a sí mismo (la gran mayoría) con adjetivos que distan de ser la solidaridad, la cooperación, la moral, la ética y el interés común.
Trataremos de aclarar entonces como este pensamiento dominante acapara y de que manera los ámbitos humanos, pero trataremos de dar cuenta también de que este al mismo tiempo no es tan dominante como parece y cómo sus bases lo son aún menos.
Todo es cuestión de limpiar el cristal antes de mirar nuevamente.

(1)Sin entrar en un juicio de valor sobre estos procesos, me refiero a ellos solamente por su visión del hombre y del mundo.
(2)Sin que esto signifique que exista una única naturaleza humana.
(3)Como hegemonía y no como pensamiento, ya que dentro de la visión que propongo no debiera existir hegemonía, más que la natural.
(4)Sin entrar en la discusión sobre cuánto y cuándo el hombre ha progresado a lo largo de la historia, es innegable que este ha existido y existe aún.
(5)No se hace referencia a funcionales como si ese fuera un objetivo de los autores.

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