Institucionalidad y decsentralización

INSTITUCIONALIDAD Y DESCENTRALIZACION

Entendemos esta descentralización sólo como punto de partida, como una herramienta política en manos del pueblo, dentro de un proceso más profundo que determinará inevitablemente a futuro; cambios en los mecanismos de toma de decisiones y una transferencia de poder en las mismas. Desde este punto de vista creemos, que esta descentralización debe ser solo el comienzo; con un objetivo necesario a largo plazo; esto es la profundización de la democracia en todos sus aspectos; políticos, sociales y económicos.
Es por esto que dicho proceso debe estar velado y respaldado por la ciudadanía en todo momento y en todos sus niveles, para asegurar así su desarrollo e implementación. Junto con esto y al mismo tiempo (y antes que la ciudadanía) el rol que tiene el Estado es crucial; por un lado asegurando los espacios necesarios para la intervención ciudadana y por otro efectivizando este proceso institucionalmente. Es decir dar las garantías a la población, por parte del sistema político, de que tanto los mecanismos, las herramientas proporcionadas, así como los cambios que surgen a partir de esto van a ser respetados por dicho sistema. Asegurar entonces que no haya posibilidades ni espacios para que quienes hoy detentan el poder puedan cerrar el paso a la intervención del pueblo dentro del mismo sistema; decidiendo por ende su propio rumbo.
Peter Evans en su trabajo: “El hibridismo como estrategia administrativa: combinando la capacidad burocrática con las señales del mercado y la democracia deliberativa” plantea:
“Resulta obvio que los grupos privilegiados, aquellos que no tienen dificultades para acceder al proceso de toma de las decisiones públicas, independientemente de los procedimientos democráticos estándares, tienen poco que ganar con la institucionalización de una robusta e incluyente democracia deliberativa. Por el contrario, es altamente probable que esos grupos se opongan a los procedimientos deliberativos, porque son procedimientos que aumentan las posibilidades de que las instituciones públicas puedan hacerse cargo de los intereses del ciudadano común, intereses que inevitablemente se encuentran en parcial contradicción con los intereses de las elites.”
Creemos entonces que la institucionalidad debe respaldar tanto la descentralización como los nuevos mecanismos que surgan de la misma o de la propia iniciativa popular; en un camino que generará seguramente expectativas, herramientas y espacios nuevos de participación ciudadana, donde el propio Estado debe asegurar, que las clases dominantes no puedan seguir excluyendo al pueblo del lugar que le pertenece en la discusión y definición de su camino.
Este tipo de procesos debe ser defendido y legitimado por los propios actores y no solo desde el punto de vista legal. Legitimado en y por su propia puesta en marcha, garantizado y protegido por el Estado mediante su institucionalización, esto es entonces ir mas allá de los aspectos formales y legales, generando así un ideal de la importancia que esto tiene para la ciudadanía.
Tengamos en cuenta que nos encontramos aquí con la reformulación de algunas reglas del sistema, que llevan consigo y van a generar el cambio sustancial de algunos aspectos. Cuando estos cambios alcancen determinados conceptos así como determinados intereses, se van a ver perjudicados algunos sectores minoritarios de nuestra sociedad. Sectores que verán esto con alarma; los cuales a su vez, tienen la capacidad (no intelectual) y las herramientas en su poder para poner un freno a procesos de esta índole. Seamos conscientes que esta problemática se encuentra presente en algunos países de Latinoamérica donde el avance del pueblo frente a las clases dominantes ha generado enfrentamientos de diverso tipo, en los cuales no se hace muy difícil encontrar un paralelismo acertado en referencia a esto. Tratar de implementar un nuevo mecanismo en Honduras (por parte de su presidente), el cual otorgaba al pueblo mayor poder de decisión, trajo las consecuencias que conocemos. Así también en Venezuela hemos visto los intentos de desestabilización que han llevado a cabo las clases dominantes y aunque los contextos y las situaciones son completamente diferentes en cada país, esto es una muestra de la reacción de las élites cuando sus intereses se ven amenazados. La situación es más preocupante si vemos a su vez que las acciones de los círculos de poder han sido aplicadas a través de las instituciones (como en el caso de Honduras) lo cual deja claro la importancia de las mismas sin distinción de ningún país. Para Evans
“Desde el momento en que produce, entre los ciudadanos, un incremento en el sentimiento de que ellos tienen algún nivel de control real sobre la distribución de los recursos, se incrementa su grado de identificación con las instituciones públicas y valoriza la noción de “servicio público”. Sin lugar a dudas, el control democrático deliberativo puede resultar la única manera de generar un sentido de “propiedad” de las instituciones y de los programas públicos…”
Tengamos claro entonces que implica una real profundización de la democracia, no para dudar sino para avanzar con más firmeza.

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