Representatividad

MÁS PARTICIPACIÓN, MÁS INFORMACIÓN, MÁS REPRESENTATIVIDAD


Por alguna razón desde hace varios años, el no saber de la no participación afecta a la mayor parte de la población y no solo en lo que concierne a partidos políticos, pero si en especial. Es decir; que al momento de elegir por una opción sea esta política o de otra índole; al momento de definir quienes nos van a representar, deberíamos tener claros cuales son los factores que determinan nuestra decisión, o al menos cual es la información que manejamos o de donde viene la misma, ya que esta seguramente marque en gran medida el rumbo de nuestra decisión. Esto es así; partiendo de la base de que un sistema político verdaderamente representativo, es aquel en el cual el pueblo actúa constantemente transformando la realidad, por los más diversos mecanismos; entre ellos las elecciones.
Al hablar de participación entonces nos referimos a las instancias en las cuales la población discute y decide por diferentes vías y procesos su futuro (no solo en periodos electorales) algo que hoy pareciera olvidado o un derecho reservado para unos pocos. Con esto la discusión y la decisión deben estar respaldadas en la información, ya que esto es lo que determina que se sea consciente de que se está discutiendo, lo que se está decidiendo y en ultima instancia de lo que se esta votando. Si tenemos en cuenta además los carriles por donde transita la información y quienes los manejan; a nivel de medios masivos de comunicación, mas importante entonces la relación en la cual la información debe salir de la participación de la población en los diferentes ámbitos, sean estos de discusión o de decisión.
Abel Oroño , en su ponencia “Democracia participativa: ¿Mejora en calidad o utopia lírica?” al hablar de “deliberación publica” (como componente de la “Democracia deliberativa”) asegura que la participación genera “el aumento del caudal de información y la mayor fluidez en su circulación horizontal entre los involucrados”
Teniendo en cuenta esto; la participación es la única herramienta segura y certera para obtener información, así como también para conocer el accionar de nuestros representantes a todo nivel, pero por sobre todo a nivel político, es la única manera de decidir sobre bases sólidas a quienes queremos que nos representen. Esto es de nuevo relacionar información y participación partiendo de la base de que la verdadera libertad de elegir, a la que tiene derecho el pueblo, solo puede lograrse a través de la consciencia del mismo pueblo de cuales son y cómo funcionan los mecanismos que pueden transformar la realidad que lo rodea.
Al mismo tiempo son quienes elegimos, los que deben tener en cuenta como lo hacemos y sobre todo porque es que los elegimos. No basta con enumerar logros, plantear posturas o argumentos; se debe hacer que el pueblo participe y con esto obtiene la información y el conocimiento certero para elegir, así como también el conocimiento certero (por parte de los políticos) de que es lo que el pueblo necesita.
Para dicho autor “La intervención permanente de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones que atañen a todos es considerada, por esta mirada, como condición necesaria para alcanzar altos niveles democráticos en términos de calidad de los procedimientos y de las decisiones en sí mismas. Por tanto, es un camino que debe ser impulsado todo lo posible si lo que se pretende es profundizar la democracia vigente”.
Una mayor participación determina entonces una mayor representatividad, esto es a partir de que la participación genera, en primera instancia, que la elección de nuestros representantes se de sobre una base en la cual la interacción representante / representado haya transcurrido por carriles mas directos y segundo, estos pueden generar a su vez mecanismos que determinen que el pueblo pueda controlar y exigir de manera mas directa su postura de cómo llevar a cabo, por ejemplo, determinados tipos de políticas. Políticas estas; que afectan de forma directa a la sociedad en sus aspectos más trascendentes, o sea; no se puede gobernar si no se tiene en cuenta estos aspectos, o mejor dicho, si se puede gobernar pero los resultados de este modelo de sistema están a la vista.
Si no se tiene un conocimiento de la realidad y la necesidad social, no se puede accionar sobre ella de manera objetiva y no hay mejor actor para dar cuenta de esta realidad que quien la vive día a día. Solo la participación puede asegurar que esta objetividad no se pierda en vagas discusiones sobre que es lo mejor para el pueblo.
Esta representatividad el pueblo no la tiene y se ha eludido esta responsabilidad por parte de quienes han se han conformado con una democracia representativa en vez de defender una democracia participativa único modelo que asegura la verdadera representatividad. Esto ha recortado definitivamente la participación popular dentro del ámbito político, lo que genera a su vez un descreimiento por la política; herramienta popular para determinar que es lo mejor para la sociedad y que hoy en día solo unos pocos tienen el privilegio de utilizarla, alejando así al pueblo de un ámbito que le pertenece.
Para Oroño existen tres diferentes concepciones: “la concepción moderna de la Democracia, Democracia liberal, refiere a un sistema político basado teóricamente en que al titularidad del poder pertenece al demos y que el ejercicio de poder – en términos de actos de gobierno- es confiado a representantes de los ciudadanos que son periódicamente elegidos”. De esta manera haciendo y referencia a otros autores marca la tendencias oligárquicas de estas democracias, así concebidas, y la reproducción de sus élites en el poder.
Por otro lado propone líneas de acción específicas desde lo que define como Democracias deliberativas; esto es por ejemplo la “deliberación publica” la cual según Oroño debe neutralizar las influencias de poder y determinar condiciones de igualdad. “El voto es agregar posiciones a partir de preferencias previas ya dadas; deliberación es reflexionar colectivamente, justificar sobre la distintas posiciones, suministrando razones aceptables para todos.” Con esto el autor afirma que la deliberación exige mayores compromisos, mejora la eficacia de la democracia y con esto se aumenta el caudal de la información así como también la horizontalidad de la misma entre los involucrados.
Por ultimo hacemos referencia a la Democracia participativa mencionada por Oroño; la cual disminuye la posibilidad de que esa deliberación se vea reducida a un determinado numero de individuos, “La perspectiva de la democracia participativa sostiene que los problemas de la democracia se solucionan con mayor democracia, no con menos”.
Esto es entonces, para Oroño; hacer que se de una justificación publica y colectiva de las razones que determinaron las decisiones; que demuestran que estas no están representando o beneficiando a grupos de interés.
Por otro lado siguiendo al autor; se estaría determinando al mismo tiempo un mecanismo de “control ciudadano” sobre los procedimientos burocráticos, siendo esto “un potente instrumento para mejorar la calidad de la Democracia” y al mismo tiempo determinaría “gobernar no solo para el pueblo, sino con el pueblo”.
Es necesario plantearse entonces por parte de los partidos que lugar ocupa el pueblo en este sistema y por parte de nosotros el pueblo reclamar ese lugar perdido en el sistema político. Participación, integración, decisión, se encuentran hoy olvidados, teniendo los partidos la obligación (solo por su posición dentro del sistema político) de comenzar a cambiar esta situación, quienes representan tienen la responsabilidad de velar por esta representatividad otorgada por nosotros el pueblo.

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