Elecciones honduras
29 de noviembre de 2009
Elecciones en Uruguay y en Honduras. Dentro de dos contextos completamente diferentes, pero con una tutela de un régimen militar en un proceso eleccionario que ya conocemos, algunos por textos y otros por vivencia propia. Es que increíblemente los golpistas en honduras no solo se atrevieron a obtener y quedarse en el poder, por la fuerza, sino que además “reglamentaron” unas elecciones frente a los ojos de toda America Latina y el mundo.
Debemos tener en cuenta que lo hecho hasta el momento por el resto de los gobiernos ha estado muy lejos de ser lo necesario para derrocar este régimen, aspecto que tiene muy en cuenta el gobierno ilegitimo golpista de honduras al momento de llamar a “ elecciones”.Desde la postura ambigua de Estados Unidos, criticada por el presidente Manuel Zelaya, hasta la pasmada mirada de varios países de America Latina y de Europa, que a esta altura ya creían que la única solución para esta situación eran las elecciones del pasado domingo. Cuesta creer que si la situación fuera la opuesta, o sea, que el repudio y la critica se dieran de manera sistemática, general y constante, aun se mantuviera el “gobierno” golpista en honduras.
Existen varios aspectos legales y constitucionales, que se suman a las violaciones de los derechos que sufren los cuidadnos de honduras, que ponen de manifiesto como este circo electoral en honduras no podría haberse ser permitido y que no alcanza solo con que la OEA y varios países de America Latina y Europa dejen de enviar a sus observadores a los comicios de este domingo. Aunque esta postura es clara y de rechazo frente este proceso electoral ilegitimo.
Entre las tantas inconsistencias de este proceso quizás lo primero sea entender que bajo ningún concepto, se pueden legitimar las elecciones en honduras ya que estas se dan en un marco inconstitucional, en el cual no existen las garantías mínimas de transparencia. Y en donde la represión por parte de los golpistas y la amenaza de castigo para quienes intenten boicotear las elecciones ( por ejemplo el llamamiento a no votar), hecha por Micheletti, previo al domingo, ponen de manifiesto que este proceso esta “regulado” de tal manera que no se puede asegurar la legitimidad de sus resultados.
A esto se suma la gran cantidad de militares y policías, que fueron dispuestos por el régimen golpista, que abarcan casi la totalidad de los efectivos del país, para custodiar las “elecciones”, autorizando al mismo tiempo mediante decreto, a la Secretaria de Defensa Nacional a contratar todo lo que sea necesario para llevar a cabo el proceso, custodia, transporte y vigilancia de los materiales electorales.
Por otro lado el articulo numero 52 declara “ No podrán ser elegidos Magistrados del Tribunal Supremo Electoral: Los que tengan inhabilidades para ser Magistrados de la Corte Suprema de Justicia; Los que estén nominados para ocupar u ostenten cargos de elección popular; y, Los que estén desempeñando cargos directivos en los partidos políticos legalmente inscritos. Los Magistrados del Tribunal Supremo Electoral no podrán realizar o participar de manera directa o indirecta en ninguna actividad política partidista, excepto emitir su voto el día de las elecciones, ni desempeñar ningún otro cargo remunerado, excepto la docencia.”
Sin embargo si tenemos en cuenta que previo a este fraudulento proceso, representantes ante el TSE (el cual convoca las elecciones) del Partido Nacional y Liberal de Honduras ostentaban cargos de elección popular para Magistrados electorales, vemos como estas elecciones se enmarcan en una inconstitucionalidad no por uno sino por varios aspectos.
Según el portal del “Programa para las Américas” el 4 de noviembre a pocos días de firmado el acuerdo Tegucigalpa/ San José, el Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Thomas Shannon declaro que “la formación de un gobierno de unidad es independiente de la restitución del presidente Zelaya” y que el gobierno hondureño decidirá cuando y si acaso es restituido. Con esto entonces se suprimía la restauración presidencial firmada en el acuerdo, reconociéndose al mismo tiempo, las elecciones del pasado domingo; quedando de esta manera al descubierto la política intervencionista de Estados Unidos en America Latina, al servicio de los intereses capitalistas y de la oligarquía hondureña.
Incluso con este panorama de inconstitucionalidad se llamo a votar por parte de los candidatos a la presidencia, apoyado este llamamiento por el Departamento de Estado norteamericano, actores estos, intelectuales y hasta materiales del golpe de estado perpetuado en honduras, ante la posibilidad de que mediante iniciativa popular se decidiera sobe la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente.
Si este circo electoral se valida, se estará certificando entonces un mecanismo mediante el cual, los grupos de poder terminan legitimando un golpe de estado a través de un proceso electoral inconstitucional y a su vez se estará permitiendo nuevamente la intromisión de los militares en el estado mediante un mecanismo de intimidación sobre el pueblo de honduras.
Estas son solo algunas de las razones por la cuales La Resistencia contra el golpe de Estado, la cual lleva ya mas de 150 días de oposición contra este régimen, ha llamado previo a las “ elecciones” a la abstención de asistir a las urnas, debido a las condiciones de ilegalidad, represión y fraude que enmarcan este proceso. Ante esto el gobierno de facto amenazo con sancionar a quienes “ boicotearan” las elecciones, con el discurso de que el sufragio es una obligación del pueblo hondureño, situación que seria real si se estuviera dentro de un marco de legalidad, mas si tenemos en cuenta que el articulo 3 de la constitución hondureña declara que: “Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional”.
Esto fue tenido en cuenta en gran medida por el pueblo hondureño, el cual se manifestó durante las elecciones y fue reprimido duramente por las fuerzas militares las cuales a su vez se encargaron de tutelar el proceso mediante mecanismos de intimidación. A su vez Zelaya y la resistencia hablan de un 62% de abstencionismo y el TSE golpista tras “fallas técnicas” (según declaraciones a la prensa) declaran que la participación fue buena con un 62% también (mientras que al mismo tiempo el Consorcio Hagamos Democracia hablaba de mas de un 52% de abstención) y entre otras inconsistencias que el Partido Nacional de Honduras creció un 36% desde 2005, así como que casi la totalidad de los hondureños en condiciones de votar votó.
Si tenemos en cuenta que según el régimen golpista, esto no fue un golpe, que no existió represión ni violación de los derechos humanos, que se respetaron las libertades individuales, que no existe tal resistencia al régimen y que el abstencionismo no existió, si vemos todo el proceso desde su comienzo hasta esta burda legitimación del golpe, no es difícil darse cuenta de la orquestación de este proceso y de cómo con números se trata de legitimar. Mas aun cuando hace pocas horas el Congreso de Honduras voto por mayoría que no se restituiría al presidente depuesto Manuel Zelaya y con esto se lapida la posibilidad de salida mas lógica de este régimen ilegitimo.
Al mismo tiempo que puede dilucidarse como America Latina se encuentra aun bajo la tutela de los intereses capitalistas representados por los Estados Unidos ( por sus clases dominantes y no por el pueblo) y las clases dominantes de cada país y como la postura de rechazo no alcanza para derrocar al gobierno de facto, lo que deja de manifiesto el largo camino a recorrer por los pueblos de America, así como también la necesidad de implementar mecanismos que aseguren en su totalidad que el pueblo sea el que decida.
Elecciones en Uruguay y en Honduras. Dentro de dos contextos completamente diferentes, pero con una tutela de un régimen militar en un proceso eleccionario que ya conocemos, algunos por textos y otros por vivencia propia. Es que increíblemente los golpistas en honduras no solo se atrevieron a obtener y quedarse en el poder, por la fuerza, sino que además “reglamentaron” unas elecciones frente a los ojos de toda America Latina y el mundo.
Debemos tener en cuenta que lo hecho hasta el momento por el resto de los gobiernos ha estado muy lejos de ser lo necesario para derrocar este régimen, aspecto que tiene muy en cuenta el gobierno ilegitimo golpista de honduras al momento de llamar a “ elecciones”.Desde la postura ambigua de Estados Unidos, criticada por el presidente Manuel Zelaya, hasta la pasmada mirada de varios países de America Latina y de Europa, que a esta altura ya creían que la única solución para esta situación eran las elecciones del pasado domingo. Cuesta creer que si la situación fuera la opuesta, o sea, que el repudio y la critica se dieran de manera sistemática, general y constante, aun se mantuviera el “gobierno” golpista en honduras.
Existen varios aspectos legales y constitucionales, que se suman a las violaciones de los derechos que sufren los cuidadnos de honduras, que ponen de manifiesto como este circo electoral en honduras no podría haberse ser permitido y que no alcanza solo con que la OEA y varios países de America Latina y Europa dejen de enviar a sus observadores a los comicios de este domingo. Aunque esta postura es clara y de rechazo frente este proceso electoral ilegitimo.
Entre las tantas inconsistencias de este proceso quizás lo primero sea entender que bajo ningún concepto, se pueden legitimar las elecciones en honduras ya que estas se dan en un marco inconstitucional, en el cual no existen las garantías mínimas de transparencia. Y en donde la represión por parte de los golpistas y la amenaza de castigo para quienes intenten boicotear las elecciones ( por ejemplo el llamamiento a no votar), hecha por Micheletti, previo al domingo, ponen de manifiesto que este proceso esta “regulado” de tal manera que no se puede asegurar la legitimidad de sus resultados.
A esto se suma la gran cantidad de militares y policías, que fueron dispuestos por el régimen golpista, que abarcan casi la totalidad de los efectivos del país, para custodiar las “elecciones”, autorizando al mismo tiempo mediante decreto, a la Secretaria de Defensa Nacional a contratar todo lo que sea necesario para llevar a cabo el proceso, custodia, transporte y vigilancia de los materiales electorales.
Por otro lado el articulo numero 52 declara “ No podrán ser elegidos Magistrados del Tribunal Supremo Electoral: Los que tengan inhabilidades para ser Magistrados de la Corte Suprema de Justicia; Los que estén nominados para ocupar u ostenten cargos de elección popular; y, Los que estén desempeñando cargos directivos en los partidos políticos legalmente inscritos. Los Magistrados del Tribunal Supremo Electoral no podrán realizar o participar de manera directa o indirecta en ninguna actividad política partidista, excepto emitir su voto el día de las elecciones, ni desempeñar ningún otro cargo remunerado, excepto la docencia.”
Sin embargo si tenemos en cuenta que previo a este fraudulento proceso, representantes ante el TSE (el cual convoca las elecciones) del Partido Nacional y Liberal de Honduras ostentaban cargos de elección popular para Magistrados electorales, vemos como estas elecciones se enmarcan en una inconstitucionalidad no por uno sino por varios aspectos.
Según el portal del “Programa para las Américas” el 4 de noviembre a pocos días de firmado el acuerdo Tegucigalpa/ San José, el Subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Thomas Shannon declaro que “la formación de un gobierno de unidad es independiente de la restitución del presidente Zelaya” y que el gobierno hondureño decidirá cuando y si acaso es restituido. Con esto entonces se suprimía la restauración presidencial firmada en el acuerdo, reconociéndose al mismo tiempo, las elecciones del pasado domingo; quedando de esta manera al descubierto la política intervencionista de Estados Unidos en America Latina, al servicio de los intereses capitalistas y de la oligarquía hondureña.
Incluso con este panorama de inconstitucionalidad se llamo a votar por parte de los candidatos a la presidencia, apoyado este llamamiento por el Departamento de Estado norteamericano, actores estos, intelectuales y hasta materiales del golpe de estado perpetuado en honduras, ante la posibilidad de que mediante iniciativa popular se decidiera sobe la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente.
Si este circo electoral se valida, se estará certificando entonces un mecanismo mediante el cual, los grupos de poder terminan legitimando un golpe de estado a través de un proceso electoral inconstitucional y a su vez se estará permitiendo nuevamente la intromisión de los militares en el estado mediante un mecanismo de intimidación sobre el pueblo de honduras.
Estas son solo algunas de las razones por la cuales La Resistencia contra el golpe de Estado, la cual lleva ya mas de 150 días de oposición contra este régimen, ha llamado previo a las “ elecciones” a la abstención de asistir a las urnas, debido a las condiciones de ilegalidad, represión y fraude que enmarcan este proceso. Ante esto el gobierno de facto amenazo con sancionar a quienes “ boicotearan” las elecciones, con el discurso de que el sufragio es una obligación del pueblo hondureño, situación que seria real si se estuviera dentro de un marco de legalidad, mas si tenemos en cuenta que el articulo 3 de la constitución hondureña declara que: “Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional”.
Esto fue tenido en cuenta en gran medida por el pueblo hondureño, el cual se manifestó durante las elecciones y fue reprimido duramente por las fuerzas militares las cuales a su vez se encargaron de tutelar el proceso mediante mecanismos de intimidación. A su vez Zelaya y la resistencia hablan de un 62% de abstencionismo y el TSE golpista tras “fallas técnicas” (según declaraciones a la prensa) declaran que la participación fue buena con un 62% también (mientras que al mismo tiempo el Consorcio Hagamos Democracia hablaba de mas de un 52% de abstención) y entre otras inconsistencias que el Partido Nacional de Honduras creció un 36% desde 2005, así como que casi la totalidad de los hondureños en condiciones de votar votó.
Si tenemos en cuenta que según el régimen golpista, esto no fue un golpe, que no existió represión ni violación de los derechos humanos, que se respetaron las libertades individuales, que no existe tal resistencia al régimen y que el abstencionismo no existió, si vemos todo el proceso desde su comienzo hasta esta burda legitimación del golpe, no es difícil darse cuenta de la orquestación de este proceso y de cómo con números se trata de legitimar. Mas aun cuando hace pocas horas el Congreso de Honduras voto por mayoría que no se restituiría al presidente depuesto Manuel Zelaya y con esto se lapida la posibilidad de salida mas lógica de este régimen ilegitimo.
Al mismo tiempo que puede dilucidarse como America Latina se encuentra aun bajo la tutela de los intereses capitalistas representados por los Estados Unidos ( por sus clases dominantes y no por el pueblo) y las clases dominantes de cada país y como la postura de rechazo no alcanza para derrocar al gobierno de facto, lo que deja de manifiesto el largo camino a recorrer por los pueblos de America, así como también la necesidad de implementar mecanismos que aseguren en su totalidad que el pueblo sea el que decida.
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